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En búsqueda de la Luz

Por: Ricardo Mejia Cano.

Después de 9 meses en la absoluta oscuridad del seno materno, la palmadita del obstetra, o su asistente, nos hace abrir los ojos para deslumbrarnos con la belleza de la luz. De allí en adelante vivimos entre las tinieblas y la oscuridad de la incertidumbre y la iluminación y claridad de la certeza. El acertijo se resuelve cuando la segunda le gana a la primera.

Ibrahim Abouleish vivió 25 años en Austria, donde estudió química, medicina y en 1969 hizo un doctorado en farmacología. Se dedicó luego a la investigación, y patentó varias medicinas contra la osteoporosis y arteriosclerosis. Su modestia impidió a la vanidad crecerse por sus innumerables éxitos y mantuvo la fuerza de sus raíces. En 1975 regresó a su natal Cairo y perdió la luz. La pobreza, la baja cobertura y mala calidad de la educación, la sobrepoblación y la polución a su alrededor oscurecieron su mente. Pero quien busca la luz la encuentra.

Fiel a su juramento hipocrático, Ibrahim sintió obligación, además de curar al hombre, curar la tierra. Compró un pedazo de desierto y fundó SEKEM, nombre tomado de un jeroglífico egipcio cuyo significado es “La vitalidad del sol”. Inicialmente se orientó al cultivo orgánico de plantas medicinales y aromáticas. Con el tiempo abrió el espectro. Ibrahim se empeñó en demostrar algo que en Colombia apenas empezamos a entender: el desarrollo no depende de la caridad, ni de disponer de recursos físicos abundantes, depende más bien de la educación, de la capacidad creativa, de innovar en cada aspecto, de las ganas de ver la luz.

Christer Leanderson, quien fuera por mucho tiempo representante de Coltejer en Suecia, defensor acérrimo de Colombia y colaborador permanente de nuestra embajada en ese país, me ha escrito un par de veces contándome de las oportunidades del algodón orgánico. Ibrahim más creativo que nosotros, se nos adelantó. SEKEM se ha dedicado a la investigación y siembra de cultivos orgánicos y a desarrollar métodos biodinámicos para el control de pestes. No utilizan productos químicos para abonar los suelos o fumigar las plantas, no destruyen la estructura de la tierra y mejoran su biodiversidad. Tampoco producen desechos contaminantes. Un proyecto agrario, iniciado sin muchas pretensiones, se ha convertido en un ejemplo de innovación y un reto antropológico en la medida que garantiza la sostenibilidad alimentaria. El proyecto incluye además del delicado manejo de la tierra, el compromiso de introducir mejoras en educación, salud y en la calidad de vida de la población.

En la actualidad el proyecto cuenta con más de 300 hectáreas de cultivos propios, 2000 asociados directos y más de 800 granjas vinculadas, esparcidas lo largo del mítico valle del Nilo. A través de sus propias tiendas comercializan productos fitofarmaceuticos, alimenticios y textiles de algodón orgánico. En el 2003 recibieron el Right Livelihood Award (Conocido como el Premio Nobel Alternativo) por su éxito comercial unido a la promoción social y cultural de la comunidad.

Con motivo de los 50 años de fundación del IESE, la mejor escuela en administración del mundo hispano parlante, se hizo un debate sobre la investigación y la innovación. Para el investigador y profesor Antonio Dávila el éxito se alcanza cuando la investigación académica se combina con investigación aplicada relevante para el mundo empresarial, y desarrollada en estrecha colaboración con las empresas, las asociaciones y el gobierno. Para la profesora Johanna Mair “los emprendedores sociales son visionarios que tienen por misión maximizar el valor social. Estos innovadores son los aliados perfectos para las empresas que desean entrar en mercados subdesarrollados situados en la base de la pirámide, pues conocen los rasgos propios y el funcionamiento de la región”.

No necesitamos recorrer todos los caminos. Aprendamos de Ibrahim, concentrémonos en buscar la luz que ilumine el nuestro.

One thought on “En búsqueda de la Luz

  1. Corporativo saludo…Un tema muy interesante cuando Colombia sí tiene tierras aptas, como la despensa agrícola en los Llanos Orientales, gracias a Dios.
    Hay grandes empresarios que ya invierten e invertirán otros en este sector geográfico.
    Tenemos abundancia y no somos visionarios.
    Felicidades.

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