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Chiquito el Grande

Por: Ricardo Mejía Cano

Su vida y su historia son la Colombia buena, lo deberíamos clonar y recrearlo miles de veces.

Quinchíaviejo era tal moridero, que sus pobladores lo abandonaron para buscar parajes más amables. No muy lejos encontraron el sitio perfecto, allí fundaron Quinchía, en 1888. En ese mismo año y lugar su padre vio la luz: ¡Nació estrenando pueblo!

Muy joven su padre quiso buscar fortuna y se fue río Cauca arriba. Se encontró con la construcción del Ferrocarril del Pacifico. Allí hizo carrera: con el tiempo ascendió a maquinista. Conduciendo la “Negra” ayudó a levantar nuestras primeras obras de infraestructura. Difícilmente podría imaginar que su hijo sería uno de los grandes promotores de la infraestructura nacional.

Hizo la primaria con los Hermanos Maristas en Cali. De allí pasó al único colegio público con bachillerato. En esos años el Gobernador Carlos Holguín Lloreda, con una visión que quisieran muchos dirigentes actuales, había traído 10 profesores alemanes para mejorar la calidad del colegio. El Santa Librada empezó a superar a muchos de los colegios privados. Allí, él y ellos se dieron cuenta de sus habilidades en matemáticas.

Cuando supieron de la Escuela de Minas, ni padre ni hijo dudaron. Sus notas fueron el pasaporte para una beca del municipio de Cali. Sus cuadernos de bachillerato, que conserva impecables, con sus dibujos, fórmulas matemáticas y ejercicios perfectamente ordenados, ratifican su disciplina mental.

No se había graduado de ingeniero, cuando lo nombraron profesor. Así obtuvo ingresos adicionales que le permitieron conocer mejor a un Medellín que empezaba a florecer. Ya graduado, el destino le tenía otra sorpresa: una beca otorgada por la Cámara de Comercio de Manchester para hacer un Master en tan prestigiosa universidad. Me dijo: “Yo soy un privilegiado afortunado”. Inmediatamente me vino a la mente el famoso golfista Arnold Palmer, quien decía: “Es curioso, mientras más trabajo y me esfuerzo, más suerte tengo”

Tan pronto regresó de sus estudios en Inglaterra, el Dr. Lucio Chiquito puso todas sus energías y conocimientos al servicio del país: participó en la creación de EPM, en la fundación de Integral, Camacol, Sedic Ingenieros Consultores y de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, hoy Universidad EIA.

La primera planta de energía eléctrica se construyó en EEUU en 1882. En 1898 Medellín, una ciudad con menos de 40.000 habitantes, puso en marcha la Planta de Energía de Santa Elena, la primera de Colombia. “¿Dr. Lucio, cual es la razón para que Medellín fuera tan innovadora?”. “Los paisas han sido siempre muy echados para adelante, pero no menos importante era la calidad de los Concejos y Asambleas. Allí llegaban las mentes más brillantes de Minas y de la U de A, muchos de ellos con estudios en el exterior, con un solo propósito: trabajar por la ciudad y el departamento”

Con su sencillez y simpatía, lideró la construcción de parte importante de la infraestructura del país. Es una pena que los buenos estudiantes de nuestras universidades públicas, que son la mayoría, no se revelen contra unos pocos mamertos: los auditorios, las bibliotecas, las plazas de las universidades se debían rebautizar con los nombres de los líderes que calladamente han construido la Colombia positiva y pujante.

Este mes cumplirá 100 años, con una salud y lucidez envidiable. En su conversación fluida y amena, va dando cifras y fechas. Sin titubear, da los nombres de sus profesores en primaria y bachillerato.

Antes de despedirme le pregunté ¿Cuál es su secreto? Se fue a su estudio y me trajo el ensayo “La Juventud” de Samuel Ullman. Allí leí: “Juventud es el predominio temperamental del arrojo sobre la pusilanimidad de los apetitos, del ímpetu aventurero sobre el apego a la comodidad. Envejecemos cuando desertamos de nuestros ideales”. El Dr. Chiquito es un Grande, un modelo para nuestra juventud.

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