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Comprobado: La demagogia daña el olfato

Por: Ricardo Mejia Cano

Los carros particulares y de transporte público son responsables de un 24 % del total de las emisiones de CO2 provenientes de combustibles fósiles. De ese 24%, la mitad es producida en EEUU. Pero la cultura de derroche norteamericana ha calado bien en otros países.

La conciencia ecológica y lo consecuente que es el gobierno de un país se puede determinar midiendo cuantos litros de combustible consume su sistema de transporte para producir US $ 100 de bienes y servicios, o en otras palabras por cada US $ 100 del PIB. ç

La demagogia
Las cifras del consumo de combustible vehicular corresponden al 2005, últimos datos disponibles del World Resources Institute y no incluyen etanol, biodiesel y gas, aún con baja participación.

Como se observa en la última columna, para Venezuela producir US $ 100 de bienes y servicios, derrocha 4,61 litros de combustible en sus vehículos, aumentando proporcionalmente más el efecto invernadero que el mismo EEUU. Colombia, país que el mandatario vecino tanto se empeña en criticar, acolitado por algunos despistados dirigentes locales, ha hecho un avance extraordinario en ese sentido. Los pico y placa, la mejora en los sistemas de transporte masivo, la eliminación del subsidio e introducción del impuesto a la gasolina, más la mejora en el PIB, han hecho que los colombianos seamos más eficientes, austeros y ecológicos en este aspecto. En el 2001  consumiamos 4.36 litros de gasolina, casi igual a Venezuela, para producir US $ 100 de bienes y servicios, en el 2005 mejoramos a 1,25 litros por US $ 100 del PIB.

Pero qué  fácil es hablar: “No cambiemos el clima ¡Cambiemos el sistema!”, dijo Chávez en Copenhague, aplaudido y acompañado por su corte de deschavetados, que con su demagogia y retórica, están haciendo un daño tremendo al mundo y en especial a Venezuela, país que tantos colombianos llevamos en el corazón.

Un galón de gasolina de 95 octanos cuesta en una estación de servicios venezolana Blvs. F. 0.37, equivalente a unos 145 pesos colombianos, al cambio paralelo del bolívar, que es el real, pues el cambio oficial es para los privilegiados cercanos al gobierno. Allí un galón de gasolina vale menos que una botella de agua.

A principios de este año el Ministro de Economía y Petróleo quería “hacer más racional el uso de la gasolina” y propuso a Chávez hacer un aumento de un poco más del 200%. Chávez no tuvo los C… necesarios para tomar la medida. Aún así seguiría siendo la gasolina más barata del mundo. Si la popularidad de un presidente no sirve para gobernar, ¿Para qué sirve? ¿Para hacer demagogia?

Desde 1997 la gasolina en Venezuela no ha tenido ningún aumento. En esa época el precio del barril de petróleo era de US $ 20, hoy está fluctuando por los US $ 70. La mejor muestra del daño que el gobierno le está haciendo al país lo presentó la agencia de noticias Reuters recientemente: “Venezuela desplazó a Ucrania como el país con la deuda más riesgosa del mundo”, en medio de la mayor bonanza petrolera de la historia.

La gasolina venezolana se caracteriza por tener alto contenido de azufre y el país tiene uno de los sistemas de transporte más ineficientes y anti ecológicos del mundo. No es extraño que su presidente se mantenga obsesionado con el olor a azufre. Curiosamente lo huele cuando sale, no cuando está en su país. Su demagogia le dañó el olfato.

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