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¿Cuál fue su Pecado?

Por: Ricardo Mejia Cano

“Sólo me iré cuando me den el dinero”. Se produce un silencio profundo. No se trata de un atraco. Es el dialogo frecuente entre propietarios de una empresa familiar (EF). Uno de ellos quiere que le compren y largarse. ¿Dónde estuvo el pecado?

Los conflictos en las empresas familiares son casi inevitables. La tensión sube a tal nivel, que el dialogo se vuelve imposible. La administración de una empresa se debe guiar por principios diferentes a los requeridos para educar a los hijos. De allí que una familia propietaria de una EF debe establecer: primero una asamblea familiar, donde se discuten las relaciones familiares; y segundo una junta directiva, donde se definen las políticas empresariales. La primera establece los valores y principios que deberán mantener la familia unida, las normas para la vinculación a la EF de los descendientes, para la sucesión, para la compra-venta de acciones, da soporte a los hijos cuyas aspiraciones están por fuera de la compañía, discute las expectativas futuras de la empresa, incluida la repartición de utilidades, etc. Se trata de alcanzar acuerdos en los momentos de armonía y evitar problemas mayores en los momentos de conflicto.

El empresario que forja su propia empresa generalmente sobrevive situaciones difíciles, superadas gracias a su personalidad competitiva, fuerte y dominante. Dichos rasgos con frecuencia impiden el desarrollo integral de los hijos. La práctica de mayor éxito sugiere a los descendientes terminar la universidad o los estudios en general, y antes de ingresar a la EF adquirir experiencia durante varios años en otras compañías. Es el procedimiento ideal para que los hijos adquieran confianza y seguridad en si mismos (El destete del veinteañero es el mejor alimento para la autoestima). Así se evita que los padres sigan viendo a sus hijos, aun con canas, como niños que siempre han necesitado de su ayuda. Una de las cualidades más importantes del ejecutivo es saber tomar decisiones, y esto normalmente no se aprende bajo el ámbito protector del padre.

Los europeos han sido hábiles en el manejo de las empresas familiares. Paolo y Gildo son primos y representan la cuarta generación de Emenegildo Zegna. El primero se graduó en administración en la Universidad de Génova y trabajó en España y Australia por varios años, el segundo estudió administración en la Escuela de Negocios de Harvard y al terminar se vinculó como comprador de Bloomingdales en EE.UU. Sólo después de una amplia y reconocida trayectoria pasaron a ocupar cargos directivos en la empresa de su familia. No es de extrañar que sea en Europa donde existe el exclusivo Club The Henokiens (http://www.henokiens.com/), dónde sólo empresas de más de 200 años de existencia son admitidas.

Con frecuencia los padres restringen el desarrollo profesional de sus hijos a las oportunidades de la empresa familiar, sin importar cuales son las aspiraciones y talentos reales del joven. Cada persona es única y tiene la oportunidad de jugar un rol particular en la vida, que le permitirá ser exitoso y feliz. Ese rol no siempre coincide con la expectativa familiar. Recuerde: sus competidores (¿Empresas no familiares?) escogen a sus ejecutivos más con la razón que con el sentimiento.

Los pecados más frecuentes (Algunos tomados del libro “Keep the Baggage out of the Family Bussines” de Q. Fleming):

supecado

En religión pecar es motivo de condena, que se paga en la vida eterna, salvo un acto de confesión y arrepentimiento. En las leyes empresariales el arrepentimiento no lo salva: la condena se paga en vida. Si usted ha cometido alguno de los pecados anteriores, necesita algo más que ayuda espiritual.

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