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El Rancho Gorrill

Por: Ricardo Mejía Cano

Mientras trabajaba como ingeniero en la construcción de la famosa autopista 99E, al Norte de Sacramento, California, se enamoró de un pedazo de tierra. La finca pertenecía a la Fundación de la Universidad de Stanford y estaba para la venta. Eran 2000 cuadras de tierras sembradas de pastos. Él se las imaginó plantadas de arroz y con riego por gravedad, qué él mismo diseñaría y construiría. Fue hace 100 años.

Para Ralph el trabajo duro en el rancho no era la actividad ideal para sus tres hijas, pero se empeñó en transmitirles su amor por la tierra y los productos de la finca, para que ellas continuasen su legado.

Al morir Ralph en 1964, las tres hijas contrataron un gerente externo a la familia, a quien responsabilizaron del día a día, mientras ellas desde la “junta directiva” ejercían las funciones de direccionamiento estratégico y de seguimiento.

Sally, Anne y Jane establecieron los principios para que el Rancho Gorrill se volviera una empresa centenaria: tendrían una junta directiva para el rancho, con miembros de la familia y profesionales independientes y un Consejo de Familia, responsable de enseñar a los herederos el compromiso con el legado familiar, mantenerlos a la debida “distancia” y a su vez enterados de los desarrollos en la empresa.

Correen Davis, es biznieta de Ralph y hoy se desempeña como presidenta de la junta directiva. Además de promover una buena dinámica de la junta, les reporta a sus parientes un par de veces al año los avances en la empresa.

Hoy el rancho produce además de arroz, ciruelas, nueces y almendras. Estas dos últimas las tuesta, empaca y comercializa con su propia marca.

Para la celebración de los 100 años invitaron 300 vecinos, no solo para festejar, sino para confirmar su compromiso con la comunidad, por la protección del medio ambiente y por una mejor educación de los hijos de las familias en las zonas rurales.

Más del 80% de la tierra cultivable en Colombia está dedicada a la ganadería y más del 80 % del costo de engordar al ganado está en su alimentación. Una gran discusión del sector es qué proporción de la alimentación del ganado debe ser pastos y cuanto concentrado. Según los expertos con solo pasto se pierde eficiencia y consideran que un buen ganadero debe ser también agricultor.

Ralph cambió los pastos por cultivos de mayor rendimiento e instaló una buena irrigación artificial, condición necesaria para alcanzar altas productividades. No menos importante fue su legado de buen gobierno que ha permitido que su rancho sobreviva 100 años después.

La irrigación artificial aumenta la productividad de la tierra por encima de un 50 %. Colombia, Venezuela y Perú tienen aproximadamente la misma área. Sin embargo Perú tiene 2.5 veces más área con riego artificial que Colombia y Venezuela. ¿Los empresarios del agro colombiano se conforman estando igual a Venezuela? Petro seguro que si, ¿Pero los empresarios?

La paz de Colombia no dependerá de la JEP y de todo el teatro que montó el gobierno anterior, sino de un desarrollo sostenido del agro. La agricultura, contrario a la ganadería extensiva, es un gran generador de empleo.

Los campesinos, mas que tener tierra, necesitan acceso a un trabajo digno. Los empresarios del agro colombiano deben revisar el uso que le dan a la tierra y tecnificarse. Y si la mayoría son empresas familiares, también deben aprender de buen gobierno para que sus fincas perduren en el tiempo y se comprometan con mejorar el entorno. El Rancho Gorrill es un buen ejemplo.

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