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El valor de los Intangibles

Por: Ricardo Mejía Cano

Del presidente Felipe González, en su conferencia del 22 de julio: “Cuando asumí la presidencia, España no tenía recursos energéticos, ni renovables ni no renovables, no tenía una gran industria, sólo tenía el capital humano. A su educación y salud destiné gran parte de los recursos disponibles. El per. cápita pasó de US $ 4.000 en 1982 a US $ 15.000 en 1996”. No estuvo tan mal!!!

A 31 de marzo pasado Microsoft tenía un valor de mercado de US $ 310.000 millones, su valor en libros, incluyendo el “Good Will”, era de US $ 90.000 millones. ¿Por qué los inversionistas pagan por la acción más de tres veces su valor intrínseco?

La manera más práctica de medir el valor de los intangibles, es restar del valor en bolsa de una compañía, su valor en libros. Formula aplicable sólo en mercados accionarios maduros. Miremos como ha evolucionado el valor de los intangibles para las empresas inscritas en la Bolsa de Nueva York, antes de la debacle de las puntocom y similares:

Año % de Intangibles % de Tangibles
1982 38 62
1992 62 38
2000 85 15

Durante 20.000 años los hombres de Cro-Magnon y Neardenthal compartieron los mismos conocimientos del fuego y vivieron de la caza. Su lenguaje gutural y pictórico no tenía mayores diferencias. En la larga evolución del Homo Sapiens, estas dos especies son las primeras en mostrar un valor espiritual. Sin embargo los de Cro-Magnon, más observadores, desarrollaron un primitivo calendario lunar, que les permitió predecir las migraciones de venados, bisontes, alces, etc., garantizando el éxito de la caza y de su supervivencia. Este simple conocimiento permitió a nuestra especie continuar su evolución, de lo contrario se hubiera extinguido como el hombre de Nearthental. Hace 30.000 años, los hombres de Cro-Magnon convirtieron un intangible (El conocimiento) en tangible. Nadie les ha pagado el tributo que se merecen por desarrollar lo que luego serían los principios de la administración moderna.

La compañía Skandia define el Capital Intelectual como: “El conocimiento, la experiencia útil, la tecnología organizacional, las relaciones con los clientes y las habilidades profesionales que le dan a Skandia una ventaja competitiva en el mercado. El Capital Intelectual tiene valor, sólo en la medida que esos intangibles se puedan convertir en un mejor retorno financiero para la compañía”.

Con frecuencia escucho a presidentes de compañías insistir en la cantidad y calidad de la información que poseen: bases de datos de clientes, información de cartera según su antigüedad, gastos en logística clasificados, etc., pero ¿De qué sirve dicha información, si no se convierte en activos: mejor colocación del portafolio en los clientes, planes para evitar castigos de cartera o propuestas para reducir los costos de logística?

Nunca he podido entender porque ejecutivos y patronos antes de negociar la remuneración, no negocian los planes de formación. El presidente de una compañía, antes de aceptar su nuevo cargo, debía exigir dos semanas al año de formación, en temas útiles para la compañía, en Stanford, Harvard, etc.,o en su defecto, el equivalente en una universidad colombiana, que las hay muy buenas. Promover el conocimiento y hacer que este no se quede en teoría, sino capitalizarlo, es el gran reto del empresario moderno, y por supuesto de los gobiernos. El hombre de Cro-Magnon no se limitó a reconocer las fases de la luna, su conocimiento lo utilizó para encontrar comida, un activo.

Mientras el dinero en caja, las maquinas, los metros cuadrados de construcción, la cantidad de producto en bodega, etc., se pueden anotar fácilmente en el balance, el conocimiento no. No es fácil medir:

– La lealtad de los clientes.
– El conocimiento de aquel 20% de los empleados que poseen el 80% de la información más importante de la compañía.
– El compromiso de la compañía y sus empleados a renovarse y aprender de los cambios permanentes del entorno.
– El valor y la sostenibilidad de las relaciones de la compañía con proveedores, entidades gubernamentales y la sociedad en general.
– La transparencia, honestidad y en general los valores de la compañía.

A estos intangibles no se les puede asignar fácilmente un valor numérico, sin embargo requieren seguimiento permanente. Aquí residen las mejores oportunidades de diferenciación y de crear valor para la compañía.

Skandia ha sido pionera en la medición del capital intelectual y ha desarrollado un Navegador, que facilita la comprensión del tema.

Se trata de una casa, cuya permanencia y futuro depende de la calidad de las fundaciones. Sí no hay innovación en el conocimiento, en los productos, en los procesos, difícilmente se puede garantizar el futuro de la empresa. Las dos columnas laterales sostienen los resultados. El conocimiento del cliente, su fidelidad, la calidad del servicio, la eficiencia de los procesos, etc., determinan el estado de pérdidas y ganancias. Sin embargo lo más importante de la casa son sus habitantes, sólo ellos poseen el conocimiento que permite su correcto funcionamiento. El énfasis en la gente, dado por el navegador de Skandia, es un aporte importante en comparación con el Balanced Scorecard de Kaplan y Norton, desarrollados ambos en misma época.

El valor de este navegador dependerá de la capacidad de la administración de desarrollar índices que permitan medir y mejorar fundaciones y columnas, y evitar que el techo se caiga intempestivamente. Un navegador es mucho más que un sistema de información: permite conducir la nave hacia la meta fijada.

Ni los hombres de Cro-Magnon ni González se equivocaron al promover conocimiento útil, su ejemplo puede ser de utilidad.

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