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¿Esperanza en la Comuna 13?

Por: Ricardo Mejia Cano

En junio de 1967 la Comisión Federal de EUA concluyó que la campaña en los medios informando sobre los riesgos del cigarrillo, era insuficiente para contrarrestar las excelentes campañas publicitarias de los fabricantes de tabaco. Finalmente en enero de 1971 se prohibió la publicidad al cigarrillo en televisión y radio y el consumo empezó a disminuir, especialmente entre los adolescentes.

Los grandes fabricantes de tabaco no se amilanaron: estudiaron en detalle los hábitos de sus potenciales consumidores y diseñaron para la prensa escrita campañas como la de “Joe Camel”: lanzada en 1987, el camello de la famosa marca de R. J. Reynolds aparece como una mascota de una tira cómica. En 1991 la Asociación de Médicos de EUA publicó un estudio según el cual el 91% de los niños de 6 años asociaban la mascota con el cigarrillo y entre los niños de 3 a 6 años, “Joe Camel” era más conocido que el mismo Mickey Mouse. El estudio también atacó a Reynolds por considerar que la campaña estaba dirigida a los adolescentes: la participación del consumo de Camel entre los jóvenes pasó del 1% antes de la campaña al 33%.

Pero así como los fabricantes estudiaban al consumidor, los enemigos del tabaco entendieron que si querían ganar la pelea contra su alto consumo, la sola información de sus peligros no era suficiente. Así nació en Carolina del Sur, centro de la industria tabacalera de EUA, el movimiento “Rage against the haze”, que se podría traducir como “Rabia contra la neblina”.

El movimiento, utilizando la misma técnica comercial de la industria del cigarrillo, empezó a repartir en los colegios camisetas marcadas: “Yo amo mis pulmones” o “El cigarrillo me roba mis poderes de Súper Héroe” o “Mientras pueda respirar, tengo esperanzas”. Como las grandes empresas, Rage empezó a reunir grupos de consumidores jóvenes para discutir que pensaban de las compañías de cigarrillos. Luego les hacían comprender que éstas les inducían desde pequeños a fumar y así les explotaban inmisericordemente. Con técnicas de comunicación comercial moderna y aplicando principios de sicología para entender el comportamiento de los jóvenes, lograron inducir un cambio en su comportamiento: muchos antiguos fumadores se convirtieron en los mejores defensores de un aire libre de “neblina”.

Hasta 1994 el SIDA no era un problema del gobierno surafricano: era un problema de los negros!!! Con la elección de Mandela ese año, empieza una campaña de comunicación sobre los peligros del SIDA, que desafortunadamente no tuvo el efecto esperado. Problema mayúsculo para un país donde la juventud considera que el condón previene pero no “conviene”, el 50% de los adolescentes tiene altas probabilidades de infectarse y el 50% de los nuevos infectados es menor de 25 años.

En la búsqueda de nuevas alternativas el gobierno buscó apoyo en diferentes fundaciones e instituciones de salud y así nació “loveLife”. Éste programa incluye un cuerpo nacional de voluntarios, entre los 18 y los 25 años, quienes entrenados con las nuevas técnicas de comunicación, ayudan a los jóvenes a reforzar su autoestima y optimismo, y les muestran como el SIDA destruiría sus planes futuros. Si bien aun no existen cifras contundentes para probar el éxito del programa, las encuestas indican una mayor madurez sexual de la juventud que ha estado expuesta a las campañas de “loveLife”.

En el libro “Join the Club”, Tina Turner, ganadora de un Pulitzer, describe varios ejemplos de cómo diferentes grupos sociales en situación de riesgo, han corregido su comportamiento y encontrado razones positivas de vivir, favoreciendo y promoviendo los modelos de comportamiento correctos y ejerciendo una presión social positiva.

Los alzados en armas de la Comuna 13 son jóvenes entre los 10 y los 18 años. Es necesario ayudarles a construir nuevos valores, darles esperanzas, hacerles comprender que están siendo manipulados por varones de la droga. Los modelos de recuperación de las comunidades en riesgo en Suráfrica, de los fumadores de las Carolinas y otros grupos que han evitado el abismo, pueden indicarnos el camino para la recuperación de nuestra juventud en peligro.

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