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¿Historias Paralelas?

Por: Ricardo Mejía Cano

Su padre fue derrotado. Antes de morir le enseñó el peligro que tan poderoso enemigo representaba. También le dijo: “cuídate del miedo, que es el peor de los enemigos”. Muerto su padre, su cuñado asumió el mando y a los pocos años también murió. Él quedó al mando.

Recuperó gran parte de la península. Pero la otra península era la que no le dejaba dormir. Consolidada la primera, partió para la segunda. Fue una de las mayores odiseas de la historia de la humanidad, solo posible por su liderazgo, tenacidad, visión y compromiso con su pueblo. Él no movía montañas, simplemente las cruzaba. Y todo su ejercito le seguía. No importaba el riesgo.

Al llegar a la segunda península, en tres batallas inmortalizó su prestigio como estratega. Muchos especialistas consideran que nadie le ha superado.

Una vez consolidado el territorio conquistado y con muchos aliados en la nueva península, podía dar el golpe final. Derrotar al enemigo que había humillado a su su pueblo y su familia. Dudó. Quiso hacer las pases. Firmar la paz. Le costó la vida. Su enemigo no quería la paz, sólo le interesaba la expansión del imperio.

Su padre manejaba la opinión del país. Su tío abuelo fue presidente. Nació en cuna privilegiada y así fue su educación. Hizo una breve carrera en la armada, pero ¿Si podía asistir a las mejores universidades del mundo, porque no hacerlo?. Luego de graduarse en EEUU se consiguió una excelente chanfa: delegado de Colombia ante la Organización Mundial del Café en Londres. Al regresar se vinculó al periódico de la familia. Su importancia nacional, unida al poder de la comunicación, le puso en contacto con la política, la economía y el empresariado. Todos necesitaban en algún momento el apoyo del periódico. Él era responsable de la parte editorial.

Ingresó a la política por la puerta grande. Ha sido un gran estratega político. Conquista el favor de un grupo, sin perder el apoyo del otro. Cataliza a partidos que se odian y logra ponerlos a trabajar para sus fines. No tiene otra meta que pasar a la posteridad. Para ello se ha preparado toda su vida.

Logró triunfos militares como ministro, pero muchos afirman que fue por la tenacidad de su jefe. Alcanzó la presidencia, prometiendo continuar con la política de su antecesor. De súbito, de golpe, influido por la izquierda de whisky y club de lujo de la capital, vio en el enemigo una rama de olivo y una blanca paloma. Se trataba de nuevos amigo, con los que haría la paz.

Del primero se dice: “Fue capaz de grandes victorias, pero no supo como aprovecharlas”. Su muerte y fin conmueven a quienquiera se acerque a sus hazañas. Sin embargo su recuerdo seguirá perenne. El segundo es inteligente y sagaz. Lector ávido de biografías. Su obsesión es igualar a los ídolos de sus lecturas.

El primero fue uno de los estrategas militares mas famosos que ha dado la humanidad. Dormía y comía con sus soldados. Proyecto que emprendía lo terminaba, no importaba el costo político. Hoy, 2200 años después de su muerte, es universalmente recordado. El segundo, cualquier proyecto que inicia, lo deja si le implica un costo político. Le gusta el lujo y los hoteles cinco estrellas. El primero se llamaba Aníbal, al segundo le dicen Juanma.

Aníbal pasó a la posteridad, aunque su pueblo fue arrasado por los romanos. ¿Pasará Juanma a la historia y Colombia será arrasada por sus nuevos amigos? ¿Dos historias paralelas? El tiempo lo dirá.

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