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Investigación para la Integración

Por: Ricardo Mejia Cano.

En comparación con los estándares internacionales, en Colombia no hay Investigación. Esto podría mejorarse creando un Ministerio de Innovación; pero más efectivo e inmediato sería incrementar la colaboración entre Universidades y Empresas. Así también salvaríamos muchas empresas que adolecen de investigación, y salvaríamos a los estudiantes, dándoles mejores conocimientos prácticos.

El Prof. A.H. Zakri, Director del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de la ONU, dice: “hay un desfase entre la investigación realizada en muchas de las universidades en los países en desarrollo y las prioridades regionales de desarrollo económico.” En las principales ciudades colombianas se han creado comités Universidad-Empresa con el fin de acercar los dos sectores. Infortunadamente en muchos sectores universitarios existe un concepto negativo sobre el sector privado y poco conocimiento sobre sus avances en Responsabilidad Social, y por otro lado existe la creencia en muchos círculos empresariales de que el aroma de la universidad (especialmente la pública) huele a izquierda, y que la educación universitaria es excesivamente teórica (en esto tienen algo de razón), lo cual ahonda el distanciamiento existente.

Cuando se habla de capitalizar el 20% de Ecopetrol, o cualquier otra empresa del Estado, muchos sectores académicos reaccionan como si se estuviera vinculando a un grupo de delincuentes desalmados, empeñados en acabar con el país. Los estamentos universitarios deberían reconocer la importancia y conveniencia de un fortalecimiento del sector privado. El estudiante se forma para vincularse al sector real, bien sea como emprendedor o empleado, y por otro lado el sector real caería en un atraso indescriptible, sin esa fuerza intelectual de los graduados. Ambos se necesitan, mientras más pronto se integren mejor.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia tiene más de 40 profesores con doctorados en prestigiosas universidades extranjeras. Igual ocurre en otras universidades. Simultáneamente nuestras industrias contratan con frecuencia expertos internacionales en metalurgia, química, alimentos, etc., con el fin de resolver problemas puntuales, o para implementar mejoras en los procesos. Si bien muchas universidades tienen grupos de investigación, que en su mayoría incluyen estudiantes de pregrado, trabajando en la solución de problemas específicos de las industrias, necesitamos más grupos en acción.

Con motivo de un debate que sobre educación sostuve en Lecturas de El Tiempo, me escribió Carlos Humberto Florez, en ese momento aspirante a la decanatura de la Facultad de Ingenierías de la Universidad Francisco de Paula Santander, en Cúcuta: “mi propuesta va orientada en el sentido de establecer un mayor vínculo con las empresas y orientar la investigación sobre lo que desarrolla el sector privado para generar mayor competitividad y lograr un crecimiento vertical en tecnología”. En igual sentido me escribió el Director de Investigaciones de la Universidad del Norte, de Bucaramanga: “comparto su punto de vista sobre la importancia del tema para Colombia. Nuestra universidad ha definido un sistema de investigaciones cuyo conocimiento se dirige a la solución de problemas, siendo la investigación la manera de apoyar innovación tecnológica de la industria.”

Existe preocupación nacional por el tema, pero no despegamos. Parte de la solución estaría en dar a los investigadores un mayor incentivo económico por los trabajos que desarrollen para la industria. Con frecuencia las universidades son cicateras para recompensar a los investigadores por los trabajos externos. No menos grave es la aversión de los académicos a salir a vender sus conocimientos.

Lorenzo Zambrano, presidente mundial de Cemex, dice: “En realidad nadie quiere comprar cemento, la gente quiere es casas, puentes, carreteras”. Consciente de las necesidades de vivienda en los sectores populares, envió varios ejecutivos jóvenes de ventas, logística, operaciones, planeación y mercadeo a vivir en los barrios populares de Guadalajara durante un año. El resultado según Cemex: “Aprendimos muchas cosas que desconocíamos, porque nuestra manera de pensar y de actuar eran muy distantes de las de estos consumidores”. De esta experiencia Cemex diseñó varios programas para mejorar la distribución y facilitar la financiación de sus productos para las clases más pobres de México.

Miles de investigaciones semejantes podría desarrollar la universidad de la mano del sector privado. Necesitamos mucha innovación para integrar ese 50% de colombianos que viven debajo de la línea de pobreza.

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