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“Nadie es eterno”

Por: Ricardo Mejia Cano.

Darío Gómez, cantautor, ídolo de la canción de despecho, famoso en bares y cantinas, podría ser asesor en Gobierno Corporativo de muchos empresarios colombianos. Con la canción “Nadie es eterno”, les ayudaría a comprender que si quieren la supervivencia de sus empresas deberían hacer planes de sucesión.

Razones para resistirse a la sucesión: pánico a convertirse en un desconocido sin poder, creerse irremplazable, creer que rivalidades y celos entre subalternos o hijos no tienen solución sin su presencia, o temor a quedarse en casa peleando con su esposa.

La sucesión, más que un problema, es una oportunidad: ¿Se ha estancado el crecimiento y la dirección actual ha perdido la capacidad de tomar riesgos? ¿El gerente, por la edad o por el tiempo que lleva en el cargo, no permite que le contradigan? ¿El crecimiento está en el mercado internacional y el actual gerente no conoce los mercados externos? ¿Las oportunidades están en el TLC, y el gerente no habla inglés?

Según un estudio de Supersociedades, el 68% de las empresas en Colombia son familiares, el 60% las dirige su fundador y sólo el 36% cuenta con personas externas en la Junta Directiva; desafortunadamente éstas con frecuencia se constituyen para cumplir efectos legales, y no para estudiar cómo mejorar la creación de valor. Se considera que el 85% de las empresas en Colombia desaparecen en la segunda generación ¿Falta de planes correctos de sucesión?

Una Junta, en la que participan miembros externos, que penetra en la cultura de la empresa, que participan en la estrategia y en la definición de los índices de gestión, reúne las condiciones para preparar un plan de sucesión. Cuando el gerente entiende y acepta que la responsabilidad de nombrar su reemplazo debe recaer en la junta, puede iniciar con el estudio de su nuevo plan de vida, tan importante como la selección de su sucesor.

Un presidente de junta debe sentarse con el gerente, así éste sea el dueño, al menos una vez al año e indicarle lo que en concepto de la junta fueron sus aciertos y errores. Cuando estos pesan más que los primeros y se analizan a profundidad, la sucesión se facilita. Una junta que conoce bien a los directivos que rodean al gerente (incluyendo sus evaluaciones), puede determinar fácilmente si el sucesor está entre ellos.

Hay extremos: “Yo me retiro en tres años y me reemplaza Guillermo Moreno, que estará cinco años y usted lo reemplaza a él…”, palabras del doctor Jorge Molina Moreno al doctor Nicanor Restrepo, cuando éste apenas se iniciaba con el grupo Suramericana. Las teorías de Gobierno Corporativo indican que una empresa está bien dirigida cuando la sucesión se hace con personas internas (recuerden los recientes cambios del mencionado grupo); sin embargo, estudiar candidatos externos puede ayudar a la toma de una decisión más acertada: se ratifica que el interno es el mejor, o se prefiere al externo porque aporta sangre nueva y creatividad a la dirección.

Un buen plan de sucesión puede tomar más de cinco años; así que si usted bordea los sesenta, váyase de cantina en cantina para que las canciones de Gómez le inspiren cómo programar su retiro, o de no lograrlo, para ahogar las penas de su perdición.

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