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No hacerle el juego al terrorismo

Por: Ricardo Mejía Cano

La llamaron para confirmar si había visto el video. No, no lo había visto. “Lo mandé al infierno y me controlé” Ya había visto uno igual hacia 12 años: la había destrozado.

Su marido había salido a hacer una entrevista en Karachi a eso de las 5 PM. Prometió que regresaría por tardar a las 9. Volvió a saber de él cinco semanas después. El video, se lo entregó el cónsul de EEUU en Karachi. Vomitó, lloró, se le acabó el mundo. Vio como el cuello de su marido, el famoso periodista del Wall Street Journal, Daniel Pearl, era cercenado con un cuchillo, y luego el terrorista tomaba su cabeza del pelo y la alzaba como un trofeo.

Hace un par de semanas varios periodistas querían saber su opinión sobre el asesinato de James Foley: “-¿Marianne, viste el video? ¿Qué opinión tienes?” – “Vete al infierno con tus preguntas“. Para Marianne, uno de los mayores riesgos de la sociedad es hacerle juego a los terroristas, servirles de caja de resonancia y publicitar sus perversas actividades.

Cuando Rosa Estupiñan regreso de su pequeña finca al Charco (Su pueblo en Nariño), la policía la buscó para informarle lo sucedido: le entregaron una bolsa con las piernitas de su hijo Heriberto. Se desmayó en medio del llanto.

Heriberto estudiaba tercero de primaria, y para ayudarle a su madre, en los recreos y tiempos libres hacía mandados. Todo el pueblo le conocía. El 25 de marzo del 2010, en mitad del recreo, le abordaron unos señores para que llevara una colchoneta a la estación de policía. Según los testigos le pagaron mil pesos por adelantado. Heriberto se puso su morral, la colchoneta en la cabeza y se fue a llevar el encargo. Debido al acoso de las Farc en el Charco, la policía esta protegida por una trinchera y si algún desconocido se acerca, es obligado a detenerse inmediatamente. No con Heriberto, quien simpatizaba con todo el pueblo. Tan pronto cruzó la trinchera, Heriberto voló por los aires: los desalmados accionaron desde la distancia la bomba. La destrucción fue total. Cada 25 de marzo hay una misa en el Charco y los niños desfilan por la calle en rechazo al terrorismo.

Los asesinatos de Foley, de Pearl y otros periodistas han sido realizados por terroristas, movidos por sus creencias religiosas y amparados en la defensa del Islam. Pero el presidente Obama, Nobel de Paz, no se ha dejado meter el cuento. En una coalición con diferentes países, entre ellos varios de la península árabe, se comprometieron a bombardear hasta la última madriguera donde estos desorbitados se esconden.

Las Farc disfrazan sus actividades de narcotráfico y terrorismo con una pretendida búsqueda de mayor justicia social. Contrario a Obama, Santos se “comió el cuento”. A cambio de una paz impredecible, no sabemos que se les entregará. Sin embargo, no podemos permitir que éstos terroristas terminen en el Congreso. El Presidente dice que de ninguna manera lo consentirá. Desafortunadamente como lo manifestó recientemente en una entrevista el Dr. Darío Múnera, ilustre empresario y ex gobernador de Antioquia, el Presidente no da confianza. Son muchas las cosas que ha prometido no hacer y ha hecho y muchas las que ha prometido hacer y no ha hecho.

El Congreso ya esta suficientemente desacreditado, para hundirlo más. Como dice Marianne Pearl, por favor, no le hagamos el juego a los terroristas.

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