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¡Nunca lo lograremos!

Por: Ricardo Mejía Cano

Helsinki parece detenida en el tiempo. Las fachadas de sus edificios se mantienen impecables, pero todas son de principios del siglo pasado o anteriores. Ninguno tiene más de cinco pisos de altura. Cada dos cuadras hay un parque con jardines, arboles frondosos y juegos infantiles. Está llena de pequeñas penínsulas y golfos. El mar se ve por todas partes, lo que le da una frescura encantadora durante el verano. En invierno debe ser otro cantar, ya que las temperaturas bajan a menos 30 grados centígrados.

El país es un bosque con 190.000 lagos. La bicicleta es el sistema de transporte preferido. En el ranquin de sostenibilidad de la Universidad de Yale de 2016, que mide la salud de los ciudadanos y la protección al medio ambiente, Finlandia quedó de primero.

Su índice de Gini oscila entre 20 y 25: líder indiscutible en equidad. Colombia por el contrario está entre los 10 países más inequitativos del mundo, tema para reflexionar, ya que los nuevos mejores amigos del presidente Santos lo tienen como bandera de su campaña al poder, y está demostrado que ellos logran avances inmediatos en este sentido: todo el mundo en pobreza absoluta.

“Nadie en su sano juicio iría a Helsinki en noviembre”. Realizarán la tercera versión de SLUSH: en medio de la nieve derretida. En una fecha en que solo habrá 6 horas de sol, se reunirán 2500 emprendedores, más de 1000 inversionistas, 600 periodistas y 20.000 visitantes de todo el mundo para mostrar sus emprendimientos e innovaciones. Los finlandeses, con un respeto enorme por la tradición y sus orígenes, vibran con la tecnología.

¿Pero como hace un país de tan solo 5.5 millones de habitantes, que hace un par de décadas era fundamentalmente agrícola, para destacarse hoy en todos los indicadores, incluidos el de innovación y el de felicidad de la población? La respuesta es unánime: la educación.

Su gran reforma educativa es la más sencilla del mundo: seleccionar entre los mejores bachilleres a los futuros profesores y darles la mejor formación posible.

Para ser profesor, luego de terminar el pregrado deben hacer un máster y antes de quedar a cargo de una clase, son sometidos a un riguroso entrenamiento con un profesor experimentado. Una vez listo, al profesor le asignan las clases, nunca con más de 20 estudiantes. Lo demás va por su cuenta. Los salones tienen todas las ayudas audiovisuales, pero los niños no llevan a clase computador ni “tabletas”.

Finalmente he entendido por qué acá los ministros de Educación se mantienen obsesionados con regalar “tabletas”. Es más fácil ir a un colegio público, regalar 100 PC o tabletas a niños pobres, hacer un show publicitario y aparecer en los periódicos diciendo que están transformando a Colombia.

Eso lo han estado haciendo todos los ministros de Educación durante los últimos 15 años y la educación no ha mejorado y Colombia no se ha transformado. Sin embargo, trabajar todos los días en la selección y formación de los futuros maestros y acabar con el reinado de Fecode, que se opone a cualquier propuesta de mejora, implica un esfuerzo enorme y trabajo constante.

Nosotros queremos ser los más innovadores, los más capaces, los primeros en todo, los de Aguadas, pero sin hacer los cambios drásticos que la educación necesita. ¡Nunca lo lograremos!.

2 thoughts on “¡Nunca lo lograremos!

  1. Doloroso Ricardo, da pie para pensar en desarrollar estrategias a implementar en el negocio de Claudia, que es un negocio totalmente involucrado en la Educación.

  2. Excelente. Necesitamos educación Política (saber votar), Educación Ambiental, Educación Vial, Educación sexual, Educación financiera…. Es necesaria una política de Estado que brinde sostenibilidad al proyecto.

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