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Sin el Pan y sin el Queso

Por: Ricardo Mejía Cano

Una vez terminada la primera guerra los dos hermanos regresaron a su ciudad natal. Allí todos eran zapateros; no necesitaron mucha creatividad para iniciarse en el oficio. Construyeron una pequeña ramada al lado de la casa de sus padres y empezaron su flamante fábrica. Tuvieron gran visión al entender que el deporte estaba enganchando cada vez a más jóvenes y para su fortuna no había en el mercado zapatos ni tenis de calidad para su práctica.

El mayor era analítico, estudioso, quería conocer qué sentían los deportistas al usar sus tenis y rediseñarlos para mejorarlos. El segundo era dicharachero, bocón y buen comerciante. En 1926 se mudaron a su nueva fábrica al otro lado de la ciudad.

Adi y Rudolf no dudaron en apoyar a Hitler cuando este ascendió al poder en 1933. Más aun, cuando vieron cómo el nuevo gobierno empezó a promocionar el deporte. Pero mientras Hitler quería probar que la raza aria era superior, los dos hermanos querían probar que sus tenis eran superiores. Mientras Hitler quería que sus deportistas barrieran en los juegos olímpicos del 36, los Dassler querían que los mejores, sin importar de dónde eran, se pusieran sus tenis y barrieran con los contendores.

Los Dassler sabían que Jesse Owens, negro, afroamericano, la antítesis de la raza aria, era el favorito en las pruebas de pista y le pusieron sus tenis. Sus cuatro medallas de oro hicieron que los tenis Dassler adquirieran renombre mundial. Herzogenaurach, su pueblo, se volvió la meca de los deportistas. Todos querían zapatos a la medida.

Pero la vida no es lineal, es llena de obstáculos, de imprevistos. El éxito de los Dassler fue amenazado con la guerra. En 1940 Adi fue llamado a prestar servicio militar. Rudolf, consciente de que Adi era el cerebro de la empresa, movió sus contactos y logró que fuera declarado exento de prestar servicios. En el 43, cuando la guerra recrudecía, se llevaron a Rudi. Como nadie abogó por él, pensó que Adi era el responsable, para así quedarse con la fábrica.

Cuando los rusos marchaban sobre Polonia, Rudi estacionado allí, escapa y regresa a Herzogenaurach. Allí la Gestapo lo detiene y lo acusa de deserción. Tan pronto es liberado, los aliados lo capturan por considerarlo colaborador de la Gestapo, basados en declaraciones de Adi y su esposa. Las pruebas no eran sólidas y fue nuevamente liberado.

Terminó la segunda guerra y los hermanos empezaron una más larga, fratricida y a muerte, en la cual todos los habitantes de Herzogenaurach tomaron parte: el bando de Adidas Vs. el de Puma. La guerra de Coke Vs Pepsi era juego de niños en comparación con esta. Los colegios solo podían recibir hijos de trabajadores de una o de otra, igual los buses. El Aurach, río que cruza la ciudad, se convirtió en el límite de los dos bandos.

Phil Night, a quien su entrenador puso unos tenis Adidas para su primera carrera en la universidad, terminó superando con su empresa NIKE a Adidas y Puma. Las familias de Adi y Rudi tuvieron que vender las compañías.

Los Dassler, ambiciosos y competitivos como los mejores deportistas, sembraron el mismo espíritu entre sus hijos. Pero los límites a la ambición y al espíritu competitivo lo ponen los valores y los Dassler descuidaron la enseñanza de estos.

La empresa más importante que todos tenemos es la familia y en el caso de los creadores de empresas familiares adquiere mayor relevancia. Hacer empresa es una labor titánica, pero si se descuida la primera, por concentrarse exclusivamente en la segunda, puede pasar como en el caso de los Dassler, terminar sin el pan y sin el queso.

One thought on “Sin el Pan y sin el Queso

  1. Corporativo saludo.
    Bonita historia la de los hermanos Dassler. La Empresa Familiar debe profesionalizarse para evitar estas historias. En Colombia es frecuente confundir empresa con familia.
    Felicidades

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