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“Just do it”

Por: Ricardo Mejía Cano

Bill era el preparador del equipo de atletismo para los olímpicos. Si bien era hosco y duro, su prestigio le servía para magnetizar a los jóvenes amantes del deporte. Su manía era recoger los tenis de sus pupilos y quitarles un pedazo de tela, un cordón, cualquier elemento superfluo, con el fin de hacerlos más livianos. En esa época los tenis eran iguales para prácticamente todos los deportes y ADIDAS era la marca más reconocida.

Las matemáticas de Bill eran precisas, 30 gramos menos de peso en 500 pasos que da un corredor en un kilómetro, son 15 kilogramos menos en esa distancia. De allí su obsesión por eliminar peso.

Tan pronto Phil ingresó a la universidad quedó enganchado por Bill. Una tarde Phil le dijo que no podría correr al día siguiente, porque tenía gripa. Aún recuerda la respuesta: “Aquí el entrenador soy yo y si mañana no haces tu mejor tiempo te saco del equipo”. Phil hizo su mejor tiempo y aprendió que en los momentos más difíciles se pueden alcanzar las metas más ambiciosas.

Su tesis de grado fue sobre la importancia del calzado en las competencias deportivas. Pocos valoraron su investigación, pero él no se desanimó. Ya graduado, luego de probar en un par de trabajos, decidió darle la vuelta al mundo y aprovechar su parada en Japón para conocer fabricantes de calzado deportivo. Encontró a los de “Tiger”. Antes de la cita, le invadió el nerviosismo: sin dinero, sin una empresa, ni conocimiento de los mercados ¿Qué les podía decir? Recordó que la vida y el trote se parecen: “Just do it”.

Encargó la fabricación de 15 muestras y siguió su periplo. Al regresar a casa empezó a trabajar con una firma de auditoria. Allí aprendió la realidad de las finanzas y de la administración. Una vez recibió las muestras (¡Dos años después!) se las llevó a su entrenador. No sólo le gustaron, sino que le pidió que le hiciera socio de la nueva empresa.

Hicieron un pedido de 300 pares. Los vendieron rápidamente. Como no tenían dinero para un pedido grande, prestaron US $ 50.000 a un banco. Esto ocurría a mediados de los años 60, cuando correr se volvió una enfermedad. Cada año duplicaban las ventas del año anterior y por tanto tenían que pedir más plata prestada, para financiar los nuevos volúmenes. Aprendieron lo que muchos emprendedores desconocen: crecer requiere capital de trabajo.

Cuando la deuda llegó al millón de dólares el banco le hizo una auditoria. Al encontrar que el único activo eran los inventarios y las cuentas por cobrar, le cancelaron la línea de crédito. Luego de grandes dificultades, una comercializadora japonesa les tendió la mano y pudieron seguir operando.

Después de 10 años de abrir con mucho éxito el mercado americano para los de “Tiger”, estos consideraron que no necesitaban un intermediario y le pidieron a Phil que les vendiera la sociedad o de lo contrario no le seguirían despachando. Lo forzaron a crear NIKE.

“Ganarle a la competencia es importante, pero superarse uno cada día es un compromiso que nunca termina”. Para Phil esta es una característica de los emprendedores.

Si se corre por una carretera, el primer compromiso es no parar, movimiento permanente. El placer esta en el movimiento, en la capacidad de correr y correr sin parar, más que en la meta misma. “Just do it”. Así ha sido la vida del fundador de NIKE. Así es la vida de los emprendedores exitosos. Si usted es emprendedor o quiere serlo, le recomiendo su libro “Shoe Dog”.

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