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Foco, Foco, Foco

Por: Ricardo Mejía Cano

A su padre le tocó luchar contra la opresión Nazi en la segunda guerra mundial.  Al regresar a casa se graduó en mercadeo. Como tantos combatientes de esa dolorosa guerra, el padre quedó algo rayado, porque ni con la trompeta que era su delirio, ni con la lectura que era su gran afición, ni con el mercadeo que fue su profesión, pudo evitar las grandes depresiones. Por el golpe de la puerta al cerrarla y la manera como subía las escaleras al regresar en las noches del trabajo, Bob sabía si su padre venia de buen ánimo o no. Lo primero era lo más escaso.

Afortunadamente inculcó en Bob la lectura y la disciplina. Además, la inestabilidad laboral del padre obligó a Bob a trabajar los fines de semana o por las noches, mientras estudiaba el bachillerato y la universidad. Sus ganas de superación, el compromiso con el trabajo y el estudio, le ayudaron a evitar la frustración, sentimiento que destrozó la vida de su padre.  

Fascinado desde pequeño con la televisión y los medios, se graduó en Comunicaciones, Televisión y Radio. Su mayor deseo era convertirse en presentador de un noticiero de televisión.

Su primer trabajo en los medios fue dando el pronóstico del tiempo en la Televisión de Ithaca, su ciudad natal. Ubicada al noroeste de Nueva York, el clima es la mayor parte del año frio, con neblina y nieve. Bob transmitía la mayor parte del año malas noticias.  Si bien la mayoría de los periodistas son felices dando malas noticas, Bob no, así que modificó sus planes: seguiría en los medios, pero no como mensajero de malas noticias.

A través de un conocido de su padre consiguió trabajo como Supervisor de Estudio, equivalente a oficios varios durante las grabaciones, en la cadena ABC, una de las 3 más grandes de EE. UU. en esa época.

Bob reúne varias condiciones especiales: inteligencia, ambición, algo introvertido, pero simpático y con excelentes relaciones y nunca se desanima ante las dificultades.

A los 34 años fue nombrado vicepresidente de la cadena deportiva de ABC. Llevaba poco tiempo en sus nuevas funciones y el fondo de inversión Capital Cities, muy pequeño en comparación con ABC, compró la cadena. Uno de los 2 socios de CC era Tom Murphy, de quien Warren Buffet dice “Todo lo que sé sobre inversiones se lo debo a Murphy”. Murphy y su socio Dan Burke le echaron rápidamente el ojo a Bob y le manifestaron que lo querían preparar para grandes cosas. Un par de años más tarde lo nombraron presidente de la cadena.

Pasados unos años Disney compra Capital Cities, con ABC incluida. Bob es nombrado vicepresidente de Disney. Bob queda en la línea de sucesión para a la presidencia. La junta quería echar al presidente, por no haber podido sacar a Disney de la crisis en que se encontraba. La junta se preguntó: ¿Cómo vamos a nombrar al segundo, si él es parte del problema?

Después de una larga y fructífera carrera, Bob vio su futuro en peligro, pues él y su jefe eran responsables de la debacle. A Bob no le quedaba fácil desmarcarse de su jefe, pues había sido su mentor y le tenía gran aprecio y respeto.

Sin encontrar respuesta a las demandas de la junta y cuando prácticamente estaba fuera del proceso de sucesión, un buen amigo le aconsejó: no se trata del pasado, tú debes hablar a la junta es del futuro: “Debes comportarte como un insurgente y no como el incumbente. ¿Cómo vas a cambiar a Disney? ¿Cómo debe ser Disney en el futuro?”

Tiene razón el reconocido profesor de Harvard Joseph L. Bower, para quién el sucesor del presidente ejecutivo en las empresas debe ser un ejecutivo interno-externo: con un buen conocimiento de la compañía, de sus ejecutivos, de sus productos, mercados y clientes, aspectos que debe dominar un interno, pero con la actitud crítica, capacidad de reordenar procesos, de cambiar personas, de penetrar nuevos mercados, de cuestionar el status quo, que tendría un externo.

El amigo dijo a Bob: “¿Cómo quieres que sea la foto de Disney en 5-10 años y cómo será la película para llegar a esa foto?”

Bob le contestó: “La marca Disney deberá estar muy por encima de todos sus competidores, tendrá que ser reconocida mundialmente por tener contenidos excepcionales”.

“¿Y cómo llegarás allá?”. Cuando Bob le empezó a mencionar al amigo las numerosas estrategias para preparar esa foto, este le dijo: “No puedes poner tantos argumentos en la película, máximo pueden ser tres. Aún no sabes cuál es tu prioridad.”

Para el amigo, prioridades eran aquellas pocas estrategias en que debía concentrar todos los recursos, en tiempo y capital. Con tantas propuestas nadie en la compañía sabría en cual concentrarse, no serían capaces de grabárselas y recordarlas. Daría la imagen a la junta y a los empleados de no tener foco: “Un buen líder es aquel capaz de desarrollar una visión nítida y atractiva del futuro y de explicar el camino para alcanzarlo de manera clara, frecuente y fácil de entender y recordar”. Bob tendría que trasmitir el mismo mensaje a los 130.000 empleados de Disney.

El amigo invitó a Bob a reunirse en un par de semanas y presentarle sólo tres estrategias.

En la nueva reunión Bob le dijo a su amigo: 1. Todos nuestros contenidos deberán ser de excepcional calidad, en línea con la superioridad de nuestra marca, 2. Nuestros contenidos y los canales de distribución deberán estar apoyados en las más modernas tecnologías, garantizando a nuestros clientes sistemas amigables de acceso a nuestros productos, y 3. Todas nuestras acciones deberán tener alcance global. “Nos concentraremos en estos puntos, para prepararnos para la foto futura: Disney será una marca con contenidos excepcionales y de alcance y reconocimiento global.”

La junta compró el plan de Bob y lo nombró presidente. Corría el año del 2005. Esos tres puntos fueron la guía para comprar a PIXAR a Steve Jobs, la compañía de entretenimiento MARVEL, la productora LUCASFILM (¿Recuerda Star Wars?) y en el 2019 la gota que rebasó la taza: la compra por US $ 71.000 millones de 21 First Century Fox al zar de los medios Rupert Murdoch. Cada uno de estos pasos estuvo enmarcado en los 3 principios iniciales.

Bob se retiró luego de 15 años en la presidencia de Disney. Logró su propósito de posicionar a Disney como una marca con reconocimiento global, contenidos excepcionales y donde la tecnología es uno de los grandes diferenciadores.  Todo gracias a TENER FOCO.

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