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¡Vida, no te vayas!

Por: Ricardo Mejía Cano

Asfixiamos nuestras vidas ocluyendo el tragaluz de la esperanza y reducimos las posibilidades de supervivencia de nuestros hijos. Ellos, poco esfuerzo hacen por establecer un mundo mejor, pero tampoco es mucho el ejemplo que les damos. La participación de Dios en la creación humana sigue siendo un relativo misterio. La participación del hombre en su destrucción es cada vez más cierta.

Conocí a Lord Alexander Todd en 1975. Premio Nobel de Química en 1957 y Master del Crist´s College (Cambridge, Inglaterra) de 1963 a 1978, su principal medio de locomoción era una desvencijada bicicleta, y en ella se desplazaba con austeridad por las calles de Cambridge.  La bicicleta es el “vehiculo” de rectores, decanos, profesores y estudiantes en la mayoría de las universidades europeas.

En Florencia, Italia, se observa con facilidad como los empresarios se transportan en pequeños carros, sin importar rango o riqueza. Consideran que usar carro pequeño es símbolo de cultura.

El compromiso de los europeos con el medio ambiente se percibe mejor en el cuadro siguiente.

Consumo gasolina de Motor Vs. Ingreso
País Consumo*

Millones L

PIB**

Millones US $

L/

US $ 100

EE.UU. 468.000 12´455.000 3.75
Reino Unido 27.000 2´200.000 1.22
Alemania 36.000 2´800.000 1.28
Colombia 4.800 110.000 4.36

 

Mientras en Europa los centros de ciudades grandes y pequeñas están siendo “peatonalizados”, los buses paran en los paraderos y la población se desplaza en lo posible a pie o en bicicleta, aquí el pasajero insulta al conductor del bus porque no le para frente a su casa.En la última columna se puede observar la austeridad de Alemania y el Reino Unido, y que el país con el mayor consumo de gasolina de motor por cada US $ 100 de ingreso es Colombia. En medio de la pobreza somos unos derrochadores.

EE.UU., responsable del 40% de las emisiones con efecto invernadero, no es buen ejemplo, menos cuando se rehúsa a firmar el acuerdo de Kyoto, en un gesto irresponsable con el futuro de nuestros hijos.

La Huella Ecológica mide la cantidad de tierra y agua biológicamente útil, necesaria para enfrentar la demanda de alimentos, madera, vivienda, y absorber la contaminación. Según el WWF en el 2003 la Huella Ecológica superó en un 25% la biocapacidad de la tierra y de no racionalizar el uso de los recursos, en el 2050 nuestros hijos sentirán el colapso.

Gandhi, que no era propiamente un derrochador ni carente de visión, decía: “El mundo es lo suficientemente rico para abastecer las necesidades de todos, pero no la avaricia de algunos”

Nuestros universitarios darían muestras de su compromiso con el medio ambiente presionando con huelgas al gobierno para que suba el precio de la gasolina, en lugar de hacerlas porque lo suben. Igual si empiezan a desempolvar sus bicicletas y le exigen a los alcaldes cerrar algunas vías al trafico automotor y abrir corredores para el transporte en “bici” de zonas residenciales a las universidades.

Colombia ha desarrollado grandes cultivos de flores en invernaderos y se ha convertido en el segundo exportador del mundo, pero el invernadero estratosférico que estamos ayudando a armar tendrá consecuencias desastrosas para todos los sectores de la economía. Según reciente estudio del banco mundial la degradación del medio ambiente le podría costar a los colombianos más de 7 billones de pesos anuales.

Sólo con hechos podremos minimizar nuestras angustias. Por mi  parte trataré de evitar que el tragaluz de la esperanza de mis hijos se cierre: ya empecé a ir en bici a la oficina por nuestras empinadas y estrechas vías. ¿Y usted?

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