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Apreciado Alcalde

Por: Ricardo Mejía Cano

Un par de semanas antes de su posesión usted manifestó a este diario: “Queremos un modelo que le dé estabilidad a la gerencia y a la junta en el tiempo, pensar en cómo se toman las decisiones de escogencia y cambio del gerente de EPM, esto implica que yo renuncie a la escogencia del gerente, pero con la garantía de que tenga estabilidad en el tiempo. Nada hace más daño a EPM que el cambio de la gerencia cada 4 años”.

Usted lo tiene claro: su éxito no dependerá de tener la potestad de elegir a los miembros de todas las juntas directivas de las empresas del municipio, sino de la gestión de dichas empresas.

Especialmente hoy toma fuerza el principio según el cual las compañías valen por su capacidad de transformarse. ¿Están preparadas para sortear los meses turbulentos que vivimos y los retos del futuro?

Las empresas y las instituciones deben tener metas ambiciosas y alcanzables, estudiar cómo ubicarse en una situación mejor que la actual, con ventajas sobre el entorno. Luego deberán escoger el camino más apropiado, el equipaje necesario y lo más importante, desarrollar las competencias necesarias para sortear con éxito esa aventura.

Una buena estructura de gobierno corporativo debe promover estos debates y para tal fin la comunicación socios, junta directiva y equipo de gerencia debe enfocarse en las mismas metas. El éxito de una institución dependerá de su capacidad de lograr consensos luego de debates profundos.

¿Puede una empresa tener metas consistentes a largo plazo y lograr alineación en sus órganos de gobierno, cuando como usted dice, cada 4 años se cambia la composición de todos los órganos de gobierno?

Recordemos que el proyecto más importante hoy de EPM, HIDROHITUANGO, no fue fruto de la estratégia de EPM, sino de la presión del gobernador de la época: estaba empeñado en hacer el proyecto con o sin EPM.

El Código de Buen Gobierno de EPM es un modelo a nivel nacional. Desafortunadamente es un decálogo de buenos propósitos: se promoverá, se buscará, se tratará, pero ninguna de sus normas es de forzoso cumplimiento, así que un alcalde con “intereses especiales” puede burlar todo el Código.

La estabilidad económica del país se debe en gran medida al Banco de la Republica. Sus políticas son a largo plazo y el mandatario de turno no las puede intervenir por una razón muy sencilla, porque la junta directiva no depende de él: “La Junta Directiva del Banco de la República está conformada por siete miembros con un voto cada uno: el Ministro de Hacienda y Crédito Público, cinco miembros de dedicación exclusiva y el Gerente General del Banco nombrado por los anteriores. Los miembros de dedicación exclusiva y el Gerente General tienen períodos fijos de cuatro años, prorrogables dos veces, con lo cual pueden permanecer hasta doce (12) años en el cargo. Dos de los cinco miembros de dedicación exclusiva son reemplazados por el Presidente de la República cada cuatro años, una vez transcurrida la mitad del período presidencial.” Esta norma está plasmada en los estatutos y es de forzoso cumplimiento.

El Departamento de Caldas nos tomó la delantera. En el 2018 preocupados por la politiquería en la Industria Licorera de Caldas, la Asamblea aprobó la modificación de sus estatutos: rebajó la composición de la junta directiva de 6 a 5 miembros: el Gobernador o su delegado, más 4 miembros elegidos por éste, que no pueden ser servidores públicos. Dos los elige al comenzar su periodo de gobernador y los otros dos sólo los podrá cambiar transcurridos dos años de su mandato.

Señor alcalde, muchos medellinenses respaldamos su inquietud, blindemos a las EPM y otras empresas importantes del municipio de las ambiciones desmedidas de algunos políticos. Mientras más pronto mejor.

 

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