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A cambiar la empresa y la finca

Por: Ricardo Mejía Cano

Su abuelo paterno era físico. Inventó la bomba de hidrogeno. A su abuelo materno le dieron el Premio Nobel en Economía. El heredero de semejantes genes es Eric Astro Teller, cuyo trabajo es convertir los aparatos que aparecen en las películas de ciencia ficción en realidad.

Desde el 2010 es el director de los Laboratorios de Investigación de Google: el vehículo sin conductor, las famosas gafas inteligentes de Google o combustible a partir del agua del mar, proyecto que abandonó recientemente por sus altos costos.

Hace mil años la tierra era estática, los cambios tecnológicos eran pocos y se extendían alrededor del mundo muy lentamente. La vida en el siglo XII era prácticamente igual a como se vivía en el S. XI. La  imprenta, inventada por Gutenberg en 1439 en Alemania, llegó a América 100 años después y sólo a finales del S. XIX se puede decir que era de uso universal.

A principios del siglo XX, sostiene Teller, el carro y el avión se tardaron 30 años para ser adoptados alrededor del mundo. Sin embargo la convergencia de los aparatos móviles, la banda ancha y la nube han hecho que hoy una innovación en cualquier parte del planeta sea difundida alrededor de la tierra de manera inmediata.

La expedición de una patente se puede tardar hasta 5 años y le da derecho al propietario a explotar su invención de manera exclusiva por 20 años. Según Teller ¿De que sirve este proceso, si a los 5 años la tecnología en cuestión seguramente será obsoleta?

La capacidad del hombre a adaptarse a tantos cambios es limitada.  Una plataforma como UBER, que introduce mejoras en movilidad imposibles de prever hace 10 años, se ve limitada en su aplicación por nuestra incapacidad de hacer cambios regulatorios a la velocidad que va la tecnología, desaprovechando la posibilidad de mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Estos temas los analiza con gran profundidad el reconocido escritor y columnista del New York Times, Thomas Friedman, en su último libro “Thank you for being late”. Para Thomas en el actual sistema educativo el individuo asiste a una formación básica, secundaria y terciaria y queda listo para enfrentar su vida laboral. ¿Pero que hacer si ese título y conocimientos a los 5 años podrían ser obsoletos? En el futuro la población tendrá que participar en un esquema de aprendizaje permanente y de por vida.

Pero no sólo los individuos, también las empresas se deberán adaptar a estos cambios. Desafortunadamente muchas juntas directivas, desde donde se deben liderar las transformaciones, tienen dificultades para entender la rapidez de esta evolución. Según el experto en innovación Rowan Gibson, algunas juntas se asemejan a un grupo de granjeros cuyo trabajo es velar por que la finca este bien conservada.

Menciona Friedman como un grupo de granjeros en Japón, con el fin de mejorar la efectividad de los embarazos y aumentar así la producción lechera, pidieron a FUJITSU estudiar como determinar los momentos de mayor fertilidad de las vacas. FUJITSU desarrolló e implantó a los animales sensores que transmiten al celular del granjero el momento de mayor fertilidad, para que éste proceda con la inseminación artificial.

La anterior experiencia más el comentario de Rowan nos lleva a una reflexión aún mas preocupante: ¿Esta el agro colombiano adaptándose a la velocidad que esta cambiando el mundo?  ¿Están nuestros granjeros adoptando las nuevas tecnologías y el estado adaptando las normas de propiedad y de explotación de la tierra a la velocidad necesaria para satisfacer las necesidades de alimentación de la población?

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