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¿Cuánto te debo…

Por: Ricardo Mejia Cano

…por ese amor de aventurera…? Muchas asambleas de accionistas deberían empezar con esta despechada canción de Dino Ramos, para explicarle a su junta el dolor que sienten por los bajos honorarios de los directores. Aunque podría darse lo contrario: la asamblea reclamar a los directores ¿Cuánto me debes…? por haber percibido honorarios, sin desempeñar ninguna labor a favor de la empresa.

Los directores son los asesores más baratos que una compañía puede tener, y no son bien aprovechados por muchas empresas. Andy Groove, presidente de la junta directiva de Intel, lo entiende muy bien: sus directores están obligados a visitar anualmente al menos una de las fábricas de la compañía y elaborar un reporte de la visita para la junta. También deben tomar cursos de tecnología, en lo que él llama educación continuada de la junta. Resultado: cada director invierte en promedio 300 horas al año, muy por encima de las 170 horas promedio (Sin incluir tiempos de desplazamiento) de los directores de las 1000 compañías de Fortune (1000-F). Intel no los tiene sólo para ver balances y escuchar informes, los pone a discutir sobre el futuro de la compañía. Las grandes corporaciones en EE.UU. solicitan a sus directores, con cargos ejecutivos en otras compañías, no participar en más de dos o tres juntas, con el fin de garantizar la disponibilidad de tiempo.

Reed Hundt, director de Intel, visitó recientemente un laboratorio de investigación, patrocinado por Intel, en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Quería observar el desarrollo de tecnologías comerciales de bajo costo. Aunque Hundt no es ingeniero, analizó con los investigadores cómo sus experimentos encajan en las metas estratégicas de Intel. Luego visitó en el este de Londres las oficinas principales de Intel en Europa, donde se reunió durante dos horas con una docena de empleados, a quienes entre otras cosas azuzó a manifestarse sobre lo bueno y lo malo de la compañía. Intel promueve que los directores se enteren de primera mano sobre la cultura de la empresa. Es parte del manual moderno de Gobierno Corporativo y cada vez lo practican más compañías. Y parece que funciona: Intel tuvo utilidades del 22% sobre ingresos el año pasado y las utilidades por acción han crecido el 13.5% anual en los últimos 10 años.

A lo anterior se debe sumar la responsabilidad civil y penal. Los antiguos directores de WorldCom tuvieron que pagar c/u una multa de US $ 25 millones de su propio peculio, para negociar las demandas y calmar la ira de los accionistas. Las responsabilidades legales, unidas a las crecientes demandas de los accionistas por mejores resultados, han llevado a una rotación de miembros de junta del 50%, entre las 1000-F. No se extrañe de ver en un periódico americano: “Se Requiere un Director para empezar a trabajar inmediatamente. Imprescindible tener creatividad, experiencia en auditoria y disponer de 200 horas año”.

¿Entonces porqué aceptan el cargo? Además del prestigio, relaciones e información privilegiada, la cual por ley no puede utilizarse sino en beneficio de la empresa, reciben jugosos honorarios. En el caso de las 1000-F, se ganan en promedio US $ 180.000 año. En Colombia muchos miembros de junta, de empresas con ventas superiores al billón de pesos, perciben honorarios inferiores a Col. $ 400.000 por junta. A cambio están arriesgando todo su patrimonio familiar. La vida aventurera de la amiga de Dino Ramos era poco al lado de la de muchos miembros de junta. Sin embargo, algunas empresas con ventas entre 300 y 800 mil millones de pesos al año, pagan a sus directores entre 2 y 5 millones por junta. La obsesión en dichas empresas es el EVA y la estrategia para los próximos tres o cinco años.

La pregunta sería ¿Si algunas de las empresas más grandes del país pagan a sus directores externos Col. $ 400.000 por junta, y otras más pequeñas pagan hasta Col. $ 5´000.000, cual es el valor correcto? Muy sencillo: los accionistas deben definir que esperan de su junta: ¿Qué estudie el balance o ayude a definir el rumbo futuro de la compañía? ¿La quieren para que apruebe todas las propuestas del presidente ejecutivo (PE) o para que le ayude a pensar en nuevos productos, canales y servicios, y le haga ver donde están fallando sus controles? Si en cada pregunta escogen la segunda alternativa, los accionistas, o el PE, deben presupuestar cuantas horas deberán dedicar los directores a su compañía al mes, y calcular la remuneración bruta del presidente por hora (Incluyendo bonos, carro, etc.). Si la junta es el superior jerárquico de la empresa, sus miembros externos deben ganar por hora igual o algo más que el presidente. Defina el valor por hora y multipliquelo por las horas que el director dedicará a su empresa. No leer actas, ni balances en las juntas, los directores deben hacer ese trabajo solos, págueles por eso. En la junta dedíquelos a debatir como moldear el futuro.

Preguntado Groove sobre lo que se debe esperar de una junta, responde sin titubear: “Su función es garantizar que el éxito de la compañía sea perdurable, mucho más allá que el periodo del presidente, sin importar los cambios del mercado, ni los ciclos de los productos. La junta es el giroscopio de la empresa, que le facilita navegar hacia la meta, no importa como esté el tiempo”.

El problema de su empresa no lo podrá arreglar en el bar, pero sí tomándose una copa, escucha a Dino Ramos, no piense cuánto le debe… al mesero. Piense en todo lo que puede lograr con una buena junta.

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