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Aprender de los europeos

Por: Ricardo Mejía Cano

Enoch, hijo de Caín, fue el padre de Matusalén y bisabuelo de Noe. Hoy, cuando gracias a la tecnología estamos próximos vivir mas de 100 años, estamos lejos de la longevidad de los principios de la Creación. En alguna etapa de sus casi 400 años de existencia, Enoch se cansó de la tierra y se fue a vivir con Dios. Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad y gloria en el cielo para los creyentes. No solo hemos perdido en longevidad, también en imaginación.

En 1981, Gerard Glotin era presidente de Marie Brizard, la compañía de licor de anís fundada por su tata….tatarabuela, la entusiasta e imparable Marie. Orgulloso de ser la octava generación al frente de una empresa con más de 200 años de fundada y en manos de la misma familia, decide hacerle un homenaje a Enoch y crea The Henokiens, un exclusivo club de empresas, cuyo requisito para ingresar es simple: 1. Ser una empresa con mas de 200 años de fundada, 2. Al menos un descendiente del fundador debe ser el gerente o miembro de la junta directiva, 3. La familia fundadora debe ser aun dueña de la mayoría de las acciones y 4. Debe estar en buena situación financiera. Hoy tiene 46 miembros, la mayoría europeos.

Todo empezó en una pequeña aldea alemana en 1664. Herr Schwarze aprendió en esos años las técnicas de destilación del alcohol, en especial partiendo de maíz. Muy pronto notó que a la gente le gustaba socializar alrededor de una copa y que el negocio crecería. Hoy se llama Schwarze und Schlichte GMBH, una multinacional de los licores y miembro de The Henokiens.

Los europeos eran muy prácticos en cuanto a la sucesión patrimonial: dejaban la totalidad de la empresa o el control accionario al primer hijo varón. Así garantizaban la supervivencia de la empresa, a costa de la armonía familiar. Así paso de generación en generación la destilería de los Schwarze.

En la segunda mitad del siglo pasado, de los 5 herederos, tres hermanas y el hermano menor no estaban muy a gusto con esa fórmula y lograron conservar cada uno 15.6% de las acciones Vs 37.6% del hermano mayor Friedrich, quien se desempeña hoy como gerente y heredó de su padre esa posición.

Los hermanos de Friedrich reconocen que él hace un buen trabajo, pero también que era necesario ponerle controles. Es así como lograron un acuerdo original.

El direccionamiento de la empresa lo delegaron en una junta directiva de cuatro miembros independientes. Uno lo pone Friedrich. Otro tiene que ser por consenso entre los cinco hermanos. Y los otros dos los ponen las tres hermanas y el hermano menor. Es una posición muy cómoda para Friedrich quien siempre ha manejado la empresa con mucha libertad. Sin embargo con la nueva junta, si Friedrich lleva propuestas que puedan ser muy riesgosas o afecten negativamente a los hermanos, una votación de tres miembros de la junta puede parar el proyecto.

Los hermanos Schwarze se han sentido cómodos con este arreglo, pero saben que la décimo tercera generación tiene el camino despejado para pasar a un esquema de gobierno que le dé más poder a la junta y le quite tanto poder al gerente.

No sabemos si el hombre volverá a vivir tanto como Enoch, pero sin duda estos europeos saben cómo organizar sus empresas para sobrevivir tanto como éste. Hay mucho que aprenderles.

 

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