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Inversionistas: ¡A mirar la Junta!

Por: Ricardo Mejía Cano

India es el cuarto productor mundial de energía, después de EEUU, China y Rusia. Sin embargo 300 millones de hindúes no tienen acceso a electricidad o sólo disponen de ella esporádicamente. En 1990 el déficit de energía era aún peor.

Rebecca Mark es una atractiva rubia con bellas piernas, que con sus altos tacones y pequeñas minifaldas en la década de los 90s desconcentraba al mundo empresarial. Como presidente de Enron Internacional su trabajo era invertir en proyectos de energía en países emergentes. La revista Fortune la seleccionó varias veces como una de las 50 mujeres más influyentes del mundo.

En 1991 la India abre el sector eléctrico a la inversión extranjera. La sagaz Rebecca vio de inmediato la oportunidad y no desperdició minuto. En Junio de 1992 Enron, General Electric (Proveedor de los Generadores) y Bechtel (Firma de Ingeniería) firman acuerdo con el Maharashtra State Electricity Board (MSEB), el EPM de Maharashtra, el estado más industrializado de la India, para construir la planta de Dabhol: en la primera etapa produciría 740 mega watts y en la segunda 1444.

Para Rebecca el negocio era muy sencillo: primero se firmaba un acuerdo con MSEB, con el fin de asegurar la venta de toda la energía que producirían los primeros 20 años, no importaba que fuese a precios mayores que los del mercado en la época, pues según Enron, con el crecimiento de la demanda y el déficit de energía, los precios necesariamente se dispararían. El contrato era de US $ 20.000 millones. Firmado el contrato, el siguiente paso era construir la planta. El negocio era inmejorable para Enron, pues el gas sería suministrado por ellos y les permitiría montar una planta de licuefacción, para atender el creciente mercado hindú.

La alegría en las oficinas principales de Enron no podía ser mayor: de acuerdo a su sistema contable podían incluir en sus estados financieros las futuras utilidades del proyecto, aunque al momento no hubiese producido un solo dólar. Y como era de esperarse, nunca produjo un solo dólar. En 1995 la oposición, que había hecho campaña contra el acuerdo con ENRON, ganó las elecciones en el estado de Maharashtra e inmediatamente rescindió el contrato. Demandas fueron y vinieron y al final se estima que Enron perdió unos US $ 1000 millones.

Accionistas y allegados a Interbolsa, especulando con acciones de Fabricato, lograron utilidades que en gran medida eran ficticias, pues una acción que de ninguna manera debía valer más de $ 30-35, se estaba negociando a $ 85. Como en Enron, hacían utilidades de papel, con la diferencia que allá eran lideradas por una rubia sexi y elegante, mientras acá las lideraba un italiano desconocido y desgarbado.

¿Cómo puede entonces un inversionista saber si los resultados de una empresa son ciertos, o si simplemente se trata de operaciones especulativas? Para el Oráculo de Omaha, Warren Buffet, el inversionista más exitoso en el mundo en los últimos 100 años, el gobierno de las empresas y su gente es lo que le inspira si invierte o no.

Para Andy Groove, cofundador de Intel, “La función de la Junta Directiva es garantizar el éxito de la compañía en el largo plazo, mucho más allá del periodo del presidente, sin importar los cambios del mercado, ni los ciclos de los productos”.

Saber si la Junta Directiva de una empresa es protocolaria o proactiva y conocer sobre la calidad y rigurosidad de los miembros de su junta, son informaciones que un inversionista no puede desestimar.

One thought on “Inversionistas: ¡A mirar la Junta!

  1. Corporativo saludo.
    Excelente tema, muy pertinente ahora que se ha perdido mucho la confianza, la credibilidad, la palabra. La información cada día mayor relevancia.
    Felicidades

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