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Retos de la Prensa Libre

Por: Ricardo Mejia Cano

En 1992 y 1993 el Gobierno y los empresarios contrataron con la firma Monitor (Michael Porter) un diagnóstico sobre la competitividad de la industria colombiana. De los 10 imperativos estratégicos con que concluye el informe destaco dos: 1. Las políticas públicas (Legislación, educación, cultura, infraestructura, etc.) deben facilitar el fortalecimiento del sector privado; 2. La prensa debe hacer mayor promoción y fiscalización del sector privado: mantener enterada a la ciudadanía, con información oportuna y análisis detallados.

Colombia y su clase dirigente giran alrededor de la macroeconomía. Tal vez por ello el informe Monitor tituló el primer punto mencionado: “Pensar en lo pequeño”, dedicar mayores esfuerzos al sector empresarial, a la microeconomía. Ésta influye en mayor medida en la competitividad del país; aunque por supuesto los caminos de herradura que tenemos, responsabilidad de la política macroeconómica del gobierno, afectan muy negativamente nuestra competitividad.

Como resultado del segundo imperativo mencionado, se lanzaron nuevos periódicos y revistas económicas, que han suministrado no solo mejor información de negocios a los empresarios, si no también a estudiantes, políticos, inversionistas y la ciudadanía en general.

Si mayor transparencia del sector privado implica mayor credibilidad y mejor conducción de las empresas, la prensa debería jugar un mejor papel en la detección y comunicación de los niveles de transparencia del sector privado, como lo hace con el sector público. El riesgo a ser denunciado públicamente por malos manejos, es un aliciente valioso en favor de la transparencia.

Richard Lambert, quien fuera por mucho tiempo editor del “Financial Times” de Londres, una vez destapado el monumental escándalo de Enron, escribió: “Los ejecutivos de Enron vendieron sus acciones a precios excelentes de mercado, antes de conocerse el escándalo, era información pública. Como también lo era los vínculos de Enron con compañías de dudosa transparencia, que finalmente precipitaron la caída del conglomerado”

¿Era inevitable esa ceguera colectiva de la gran prensa económica mundial? En un estudio de los profesores Alexander Dyck (Harvard) y Luigi Zingales (Universidad de Chicago) sobre como los medios podrían informar mejor al público sobre malos manejos, sacan las siguientes enseñanzas del caso Enron: 1. Aunque muchas transacciones eran ocultas, había suficiente información para poner a los inversionistas a dudar del éxito de Enron, 2. En lugar de analizar en detalle las cuentas de Enron, la prensa se convirtió en caja de resonancia de los logros que sus administradores pregonaban, y 3. El reportero que cuestiona el desempeño de una compañía admirada por los empresarios, sufre algún tipo de represalia.

Es cierto que algunos fraudes contables son difíciles de detectar, inclusive para un auditor experimentado y por supuesto mucho más para un reportero económico. Por ello la prensa económica además de los reporteros especializados, debería contar con auditores y contadores avezados que le ayuden a analizar las cifras de las empresas y empresarios experimentados e independientes que les ayuden a interpretar las tendencias.

Un documentado editorial del conservador Washington Post, del 6 de octubre del 2008, relata como sucesivos gobiernos de EE.UU. cedieron a la “presión de la izquierda” y de otros grupos interesados, para obligar a los bancos a prestar dinero a personas sin ninguna capacidad de pago: “A finales de los 90s, Fannie Mae, la mayor institución de prestamos hipotecarios del país, cedió a la presión de la administración Clinton para prestar dinero a beneficiarios con poco más que la cedula”. La crisis estaba ampliamente documentada. ¿Y la prensa donde estaba?

Los medios deben promover mayor transparencia y mejor gobernabilidad del sector público y privado: dedicar mayor presupuesto para el análisis y escrutinio de las empresas y mantener una sana independencia del sector privado, reto enorme si éste es a su vez su principal fuente de recursos.

El Laureado Premio Nobel Amartya Sen sostiene: “Países con una prensa libre, difícilmente tendrán hambrunas”. ¿No debería entonces una prensa libre ayudar a evitar “desmadres” empresariales? ¡En especial desmadres como el de las hipotecas, que podría terminar en hambrunas!

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